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Artículos

La humanizacion del trabajo

Por: Olga Duque Trujillo
Hermana Dominica de la Presentación

 

La persona humana se desarrolla y se perfecciona interiormente a través del trabajo, además transforma el mundo exterior. Gran parte de la vida de las personas, se invierte en el trabajo que puede ser fuente de satisfacción y realización personal, pero al mismo tiempo ser causa de un desarrollo mediocre, desagrado o denigración de la misma persona; todo esto depende de las condiciones dadas desde el mismo trabajo.

 

El hombre es un ser que realiza el trabajo libremente y en este contexto de libertad, se puede intuir que la persona humana si se propone, puede amar a través del trabajo, en su dimensión corporal e intelectual, está diseñado para trabajar; su inteligencia le permite analizar y distinguir fines y medios. Sus manos diseñadas para manipular la materia. Sus miembros inferiores, para desplazarse de un lugar a otro; el cuerpo dotado de palancas que le permiten levantar pesas y transportarlas.

 

 

Igualmente posee una imaginación creadora, capaz de idear nuevas formas de hacer las cosas y una memoria, capaz de acumular los conocimientos y experiencias adquiridas. El lenguaje articulado y el poder de escribir y transmitir mensajes, utilizando códigos que le permiten al hombre
enviar órdenes a otros hombres o comunicar sus conocimientos.

 

CARACTERISTICAS DEL TRABAJO HUMANO:

 

“El trabajo es una de las características que distinguen al hombre del resto de las criaturas; no puede llamarse trabajo a la actividad relacionada con el mantenimiento de la vida; solamente el hombre, es capaz de trabajar y sólo él puede llevarlo a cabo, llenando a su vez con éste, su existencia sobre la tierra.

 

“De este modo el trabajo lleva en sí un signo particular del hombre y de la humanidad; el signo de la persona activa, en medio de una comunidad de personas, este signo determina su característica interior y constituye en cierto sentido su naturaleza”. Laboren Excerses Juan Pablo II.

 

Estas características propias del trabajo humano, deben existir para que tenga su debida riqueza y plenitud. Desafortunadamente no siempre existen todas estas connotaciones hechas al trabajo humano, para que tenga su debida riqueza y plenitud, muchas veces por ignorancia, por buscar fines superficiales deshonestos, en la realización de las actividades o porque existe algún tipo de coacción y presión, esto no llena los objetivos propuestos.

 

Sería interesante preguntarnos para qué y por qué trabajamos: Pregunta que no se refiere a su finalidad por ejemplo: el trabajo realizado por el carpintero, el artesano, el doctor o el abogado, sino ¿por qué trabaja el ser humano?

 

¿CÓMO PODEMOS DEFINIR EL TRABAJO?

 

El Diccionario de la Real Academia nos puede ayudar, pero no define el “trabajo humano”, sino las palabras: trabajar y trabajo, por eso solamente puede ser un punto de apoyo. Dice cosas relacionadas con: ocuparse de algo; procurar o ejecutar alguna cosa, retribución por alguna ocupación; hacer una cosa con eficacia, actividad y cuidado, esfuerzo humano, etc.

 

Es verdad que todo esto toca con el trabajo en el lenguaje de la vida diaria. Pero la pregunta continúa: ¿por qué la persona humana se ocupa en algo? Y esta pregunta puede tener varias respuestas válidas, pero una de ellas es definitivamente que si el ser humano no trabaja se muere y no se refiere a la muerte física, sino también a una especie de muerte interior. Porque qué sería del hombre sino se ocupara en algo?

 

La Iglesia también tiene su palabra sobre estos temas y es a través de la Doctrina Social. El Papa Benedicto XVI en su Encíclica: “Caridad en la Verdad”, nos dice: “La iglesia propone con fuerza esta relación entre la ética de la vida y la ética social, consciente de que no puede tener bases sólidas una sociedad que mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz, se contradice radicalmente, aceptando y tolerando las más variadas formas de menosprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada”.

 

En los designios de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida del hombre es una vocación, equivale a reconocer por un lado que este nace de una llamada trascendente y por otro que es incapaz de darse su significado último por sí mismo.

 

El desarrollo humano integral, supone la libertad responsable de la persona y de los pueblos; además de la libertad, el desarrollo humano integral, como vocación al progreso, impulsa a los hombres a hacer conocer y tener más, para ser más. Pero qué significa ser más? Y el mismo Papa nos responde indicando lo que comporta el auténtico desarrollo: debe ser integral, promoviendo a todos los hombres y a todo hombre”.

 

Estas consideraciones sobre el trabajo, nos hablan de algo bien interesante: la persona humana nació entre otras cosas para trabajar, es decir que el trabajo, es connatural a su ser y es indispensable para su propio desarrollo y realización personal.


 

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