Ir a Inicio  Contáctenos
Síguenos en Facebook  Ir al canal de youtube



Proyectos ejectutados

Proyectos para el Fortalecimiento de la Convivencia: Reflexiones y Aprendizajes

DESDE EL DOLOR RENACE LA VIDA:

 

EXPERIENCIA DE LA COMUNIDAD DE LA COMUNA 13

 

Este proceso del Decálogo se ha venido recogiendo día a día, cada experiencia ha sido un descubrir, una sorpresa, los cambios, las reflexiones, las expresiones y las manifestaciones de emociones que los beneficiarios han tenido, la experiencia tanto para quienes la han vivido como para quienes la han brindado, ha sido un intercambio no de conocimientos sino de la vida misma.

 

El proceso de sistematización que se ha venido realizando ha posibilitado profundizar en lo que generan o provocan en las personas estas experiencias, permitiéndonos analizar la metodología, los contenidos, pero también nos ha reafirmado cosas tan fundamentales cómo la empatía, como que la relación que el facilitador tiene con el grupo, favorece el proceso y es pieza fundamental, porque este debe hacer lectura del grupo, de su dinámica e ir adaptando cada módulo, de acuerdo con proceso que se va dando.

 

El proceso de sistematización se enmarcó en una pregunta muy clara: ¿cómo incide el proceso de perdón y reconciliación en los comportamientos y actitudes de las personas que lo viven?. Para dar respuesta diseñamos tres instrumentos que no sólo nos permitieran recoger información sino que además posibilitaran captar lo que estaba ocurriendo a cada persona a medida que vivía este proceso; se realizó una encuesta escrita (ver Anexo 1), que recogiera el proceso total; se realizó un conversatorio con un grupo de 42 personas (de los diferentes grupos que han vivido el proceso) el cual fue grabado; y se utilizó una guía de observación (ver Anexo 2); a ésta información y testimonios se le realizó una lectura cualitativa que permitiera hacer la reflexión de la experiencia y dar respuesta a la pregunta planteada, en el capitulo tres encontraremos los hallazgos y la respuesta a esta pregunta.

 

Dadas las circunstancias en las cuales ha vivido la población de la comuna 13, donde el conflicto armado ha dejado muchas heridas en sus mentes y corazones por muerte, desplazamiento, amenazas que generaron resentimientos y deseos de venganza y la necesidad de no dejar impunes crímenes de lesa humanidad donde se vulneraron todos los derechos y se perdieron muchas vidas, es gratificante escuchar, observar y descubrir como desde el dolor, desde la ceniza se reconstruye la vida, el sentido de la existencia propia y del otro.
"A nosotros aquí nos vinieron a hablar muy bonito del perdón y eso es lo que necesitamos en este barrio, que nos digan qué es el perdón y cómo debemos perdonar a la gente porque verdaderamente uno se llena de rabia, de odio y no quiere perdonar y nos indican cómo se perdona. Nosotros no sabíamos pero ya entendemos".
Señora Marina Pérez Ramirez beneficiria del programa

 

Así mismo Shirley Fahisully García Areiza, quien también participó, afirma:
"Pues yo digo que sí se puede, porque este barrio tiene muchas heridas de una violencia que tuvimos y aquí hay personas que vivimos en esa guerra que sufrimos esa guerra, y hemos aprendido a perdonar a esas personas, que causaron aquella guerra, entonces yo digo que sí, que el 100 %."

 

Este proceso que se esta brindando y desarrollando con la comunidad se ha dado por una experiencia personal y grupal a través del Decálogo para la Reconciliación en 10 sesiones que posibilitarán a la persona iniciar un camino, un proyecto personal orientado a perdonar y reconciliarse.

 

Así lo afirma Shirley Fahisully García Ariza, quien encontró en el curso una alternativa para su vida:
"Bueno, vea lo que pasa, es que cuando uno se encuentra pues con tantos problemas y tantas dificultades entonces a uno le dicen que van a dar tales cursos en tal parte que tal cosa entonces uno se desmotiva mucho cuando uno viene y no es lo que uno esperaba, por ejemplo unos decían que era confección, otros que otra cosa, cuando dicen que es un seminario con unos padres, que, esto, que aquello, ¡ah! mas carreta de los padres qué pereza, que cosa tan horrible, bueno yo de todas maneras vine porque yo dije: bueno vamos a ver; no era nada de lo del curso pero yo me quedé y a mi me pareció muy interesante porque son espacios que le quedan a uno, donde uno va como botando todas esas malas energías, todos esos malos resentimientos con los demás, en cuanto a lo de los padres, los profesores supieron llegar a la persona donde era, con ese mismo talento que ellos se desempeñaron pues como para la rebeldía de unos controlarla y la espontaneidad de los otros, también aprender a controlar todo eso. Todo muy rico, lástima que dure tan poquito pero muchos esperábamos, con eso nos conformamos".

 

Las personas que se atrevieron a iniciar este proceso, encontraron un espacio donde hablar, donde expresarse, donde releer su propia historia, donde ser ellos mismos; donde descubrieron que el otro, aunque es diferente, su diferencia no distancia sino que complementa y enriquece; es ahí en donde este proceso del Decálogo que se aplica en la misma cotidianidad responde a la necesidad de cada persona de sentirse ser humano, en donde el otro necesita también sanar la memoria y mirar la historia sin dolor y reanudar la relación con aquellos con quienes cortaron la comunicación en algún momento de la vida.


Asi lo expresa Eider Alberto Restrepo:
"Me gustó mucho la forma en que nos dieron las clases porque nos dieron a entender que hablando nosotros mismos podemos encontrar la solución a las cosas por que así fueron las clases, todos participando, opinando de ahí sacamos las propias conclusiones".

 

El proceso se inició con algo tan sencillo y tan simple, pero que para esta comunidad puede no ser tan fácil; y es volver a mirar su historia de violencia porque a veces hay muchas cosas que quedan al interior pero que no se sanan y esto es el paso inicial.

 

Paso a paso las caretas se caen, los mecanismos se debilitan, lo cual originó que se gestara un terreno nuevo en donde se asimila y se entiende que el perdón no es ajeno a la vida y es la alternativa para alcanzar la paz interior.
"Yo creo que aprendí demasiado también en este curso porque aparte de aprender a ser un poco más tolerante aprendí a perdonar cosas que tenía así guardadas de hace mucho rato"
Diana Patricia Pérez Flórez

 

"Me enseñó a perdonar algo que no sabía; perdonar es estar en paz con Dios"
"Sentimos los cambios, ya uno sale con otra actitud, por ejemplo doña Marina aprendió a perdonar y muchas personas, cambiamos la forma de ver las cosas, ya no estamos como tan cerrados. Yo conozco las cosas así y así siempre van a ser; ya por lo menos aprendimos a escuchar un poquitico. Aclaré un poquito más las ideas y ya me mantengo mas calmado, pienso un poquito más como me veo".
Manifiesta Eider Alberto Restrepo

 

Es ahí donde aparece el perdón, en todo el sentido de la palabra no como sinónimo de olvido sino como un regalo que damos y nos damos, en busca de la armonía interior que genera relaciones adecuadas consigo mismo y el entorno.
"He tenido cambios a nivel personal y para hacer una buena convivencia familiar"

 

Pero a este punto no se llega de un momento a otro, hay que vivir paso a paso el proceso interior, saborearlo, sentirlo; las personas se brindan esa oportunidad, logrando incorporar de manera tan sencilla en su lenguaje: la vida, la esperanza, y el optimismo reflejandos en sus expresiones,
"Todo lo que tenia oculto fue saliendo y aprendí a valorar mas la vida y la de los demás"
"Después de esto yo me volví un poquito más sociable, ya trataba más la gente y así pude conseguir compañeros".

 

Comprendieron que la historia no se puede cambiar pero para no repetirla hay que entenderla, aceptarla, pues cuando se sigue viviendo esta historia de dolor, se busca que el otro padezca el mismo dolor, lo cual impide el crecimiento interior, y toma fuerza la ofensa.

 

Testimonio de cambio
"El cambio de la ira expresiva a ser paciente. A una mejor expresión a la hora de comunicarme"

 

Shirley Fahisully García Ariza:
"Por ejemplo yo he sido muy agresiva, a mi todavía hay veces se me sale, tampoco puedo decir que aquí se convirtió en santo, no. Tal vez disminuyó la agresividad pero si se siente el cambio y por ejemplo mamá antiguamente era Fahisully que tal cosa, Fahisully que tal otra; y yo: amá pero tranquilizate, vaya al curso donde yo estoy yendo, entonces mamá dice: vea mi muchacha como si está cambiando, en eso uno si siente todos los cambios en uno y ya uno crece como persona, se valora más, uno valora más las cosas que uno tiene, a las personas que están alrededor las valora, aprende a que las personas no pueden ser como uno, que cada uno tiene sus propios principios y sus ideas. Muy rico todo esto, es muy rico".

 

Al preguntarse cómo impactar, cómo llegar al otro cómo se incide en las actitudes y comportamientos se encuentran grandes sorpresas y no sólo por las respuestas sino también por los cambios en cosas tan sutiles como mirar fijamente al otro sin temor, sin pena volver a reír y descubrir la sonrisa, que las expresiones ya no son de rechazo sino de aceptación, y es ahí donde se refleja que a pesar de la realidad que ha vivido esta comunidad todavía está en su interior la potencialidad hacia la vida, y el proceso de perdón y reconciliación los tocó; los llevó a mirarse como seres valiosos que tienen las herramientas para transformar su realidad.
"Algo importante porque me enseñó a cambiar parte de mí (orgullo, egoísmo, arrogancia, altanería) cosas que no me reconciliaban conmigo misma"
"Aprendí que debemos perdonar sin guardar rencores, reconocer nuestros errores descubrir la nostalgia que existe en nosotros para obtener una reconciliación limpia".

 

Comenta: María Isabel Marín Galeano:
"Yo cambie mi genio porque yo era muy malgeniado en mi casa, a mí me hacían cualquier cosa que no me gustaba y yo alegaba y ahora no, ya más bien hablo, me han dicho que cambié mucho porque era muy malgeniado" .

 

Algunas personas no logran cambios inmediatos pero se permiten preguntarse, reflexionar sobre sí mismo y sobre su historia, aunque manifiestan que no es fácil, ya es que es más sencillo guardar las cosas para no sufrir ni recordar.
Mirarse e iniciar un proceso de cambio es de valientes, armar un proyecto de vida desde mi realidad de dolor , renueva y hace nuevos individuos, llegar a ser testimonio ante otros, resalta y eleva la autoestima demostrando que el poder no está en lo externo sino en sí mismo.
"Me cambió a reconocer mi mal genio y mi falta de paciencia, como esto me alejó de Dios"

 

Dice Ginneth Sadyri Hernández Gómez:
"Para mi también ha sido un cambio muy bacano porque yo era muy poco sociable y ahora he tenido la oportunidad de interactuar más con la gente"

 

Y cómo sin tener intención de cambiar al otro, una expresión suave y llena de ternura, la forma de decir las cosas, el cambio hasta en la forma de vestir, tocan de manera tan sutil pero a la vez tan profunda al otro.

 

Claudia Guevara Murillo expresa:
"Yo también digo que sí y cómo lo podemos hacer, podemos comunicarlo, por ejemplo yo se lo he dicho a muchas personas de por mi casa que en estos momentos han venido a averiguar este curso, lo reciben muy bien porque es que han notado el cambio en mí, me han notado porque yo era una persona supremamente altanera; me gustaba mucho el trago porque yo tomaba mucho, rumbeaba mucho y con los cursos que he tenido en la mañana me han ayudado me han aportado y todos se han dado cuenta, entonces ellos me han dicho: sí a vos te ha funcionado, entonces a mí porque no, y yo les digo: hágale, apúntese, anímese, entonces sí lo podemos hacer, si el 100 % lo podemos hacer" .

 

Esto reafirma que aunque muchos no participan directamente, de manera indirecta el proceso contribuye al mejoramiento de la convivencia, se descubre como lo expresa el párrafo anterior, que la conexión entre los seres humanos es tan clara y fuerte, de manera directa como indirecta, que al tocar a un solo individuo de alguna manera se tocan aquellos que están a su alrededor, como al cambiar las expresiones de agresividad, ya el otro no responde a la defensiva y con prevención, al escuchar, se puede escuchar y entender a otros, que al hablar tranquilamente el otro también siente y transmite tranquilidad.

 

Dice Shirley Fahisully García Ariza:
"Yo digo que uno si lo hace porque el esposo mío, lo que yo hablo él no lo habla, él es demasiado callado y ya nos sentamos y hablamos y me dice mami vos porque hablas esto y esto con esa seguridad y mirándome a los ojos y yo le digo porque eso lo aprendí allá, que uno, uno pa' poder hablar no tiene porque bajar la cabeza al contrario levantarla y decir ve esto y esto está mal entonces el me dice:¿ Y uno puede meterse? y yo le digo: hágale mi amor yo lo apoyo al 100 % entonces yo digo: por que si yo traigo a uno viendo el cambio en mi ese uno va a decir, ve la mujer mía hizo un curso lo más de bueno tal cosa y tal otra entonces se va a ir regando".

 

Las personas que se dieron esta oportunidad de mirar la historia propia e iniciar la elaboración, lograron relacionarse con el otro padre, madre, esposa, esposo, hijos y principalmente con sus compañeros de grupo, de manera diferente entendieron su realidad y los aceptaron. Lo que demuestra que se puede caminar con el otro sin importar la diferencia. Llegar a ver a quien me ofendió como ser humano, que la herida que causó ya no tiene efectos sobre la vida misma, hace que se inmerjan en la comunidad y en la sociedad, personas capaces de relacionarse con respeto al otro, capaces de saber manejar sus miedos y conflictos, capaces de llegar a acuerdos con el otro, luchando por los intereses comunes, que no se obliga al otro a cambiar pero si se le cuestiona con el testimonio.

 

Tocar al individuo es llegar a tocar el grupo donde está inmerso y eso pasó al interior de cada uno de los grupos del Decálogo, se generó un ambiente de confianza que favoreció las relaciones intergeneracionales, no importaba si era joven o adulto, en si lo que importaba era el otro como persona y que ese otro sin importar su edad o de donde era: del Veinte de Julio, o del Salado, o de otro sector, me enriqueciera y en él pudiera encontrar un nuevo amigo, un nuevo compañero, generar nuevas relaciones entre madre e hijos, en donde pudieran hablar libremente sin prevenciones o juzgamientos fue una gran ganancia, pero esto se logró porque los que participaron superaron algo que marca a todos y es el egoísmo, la indiferencia, el individualismo, entender que las cosas se pueden lograr si se apoya uno en el otro, si se unen y eso vivieron estas personas. Esto demuestra que lograr que personas de diferentes sectores se relacionen, que cuando estaban en medio del conflicto no lo hacían por temor, por prevención, nos confirma que las barreras están más en la mente de los individuos que en los espacios físicos.

Claudia Guevara Murillo comenta:
"A mi me pareció que la integración que tuvo el grupo de nosotros también estuvo muy buena porque la revolución de adultos y jóvenes pues era muy notable y a pesar de eso, todos compartíamos jóvenes con adultos, adultos con jóvenes, hombres con hombres, mujeres con mujeres y trabajamos muy bien pues supimos llevar pues muy bien esas relaciones, supimos manejarlas y respetarnos mucho".

 

Andrés Felipe Medina Palacio expresa:
"Pues una experiencia muy buena y me agradó porque aquí pude tratar a mi mamá como si no fuera mi mamá, pues yo la trataba como una amiga, si yo le decía algo a alguien y no le gustaba, eso mismo se lo decía a mi mamá, así no le gustara, pero yo la trataba como una compañera entonces eso me ayudó a, valorar otro poquito a los amigos y a los compañeros y en el hogar establecí una comunicación más amplia con ella y todo, con mi papá y mis hermanos bien"
"Creo más en la gente, tengo más respeto y estoy más unida con mi familia"
"A que aprendan a escuchar a los demás para ayudarles a convivir en paz"
"Claro que sí porque si no hay perdón no hay convivencia"
"Sí porque cuando uno cambia se socializa mejor"
"Nos enseñó a pensar antes de actuar y con esto no terminamos agrediendo a nadie"
"Ya que al aprender a convivir en armonía puedo llegar a encontrar la felicidad y la paz interior que necesito"

 


CONCLUSIONES


Todo lo anterior reafirma que trabajando la integralidad del ser humano, es donde se obtienen resultados, cuando se trata al otro como persona y se le dan las herramientas necesarias, el otro encuentra un opción diferente, otra alternativa hasta contraria a lo que cree o hacía, entendiendo el perdón como una donación es buscar la paz interior, es darse el regalo de ser feliz, no olvidando su pasado sino teniendo el poder de transformar su presente y su futuro.

 

El proceso de perdón y reconciliación le aportó positivamente a los beneficiarios que consideran haber aprendido a elaborar el dolor que producen las heridas causadas por las personas que los rodean y que pueden transformarlas en una oportunidad de crecimiento y reconocer que todos los seres humanos merecen una oportunidad de empezar de nuevo después de cometer un error.

 

El proceso del Decálogo favoreció el cambio de actitudes, sobre todo en una de ellas, el egoísmo, se permitió mirar al otro de manera diferente reconociendo que los resentimientos y los rencores que guardan dentro de sí solo les ha causado daños así mismos; están convencidos que tienen que continuar elaborando el dolor que otros producen en ellos, reconocen haber dado los primeros pasos en el camino hacia la paz y la convivencia.

 

El proceso del Decálogo fortaleció procesos a:

Nivel familiar: este proceso fortaleció la convivencia mejoró en gran medida sobre todo la comunicación por medio del diálogo.

 

Expresa: Luz Estella Arango Arango:
"A mi sí me ha cambiado mucho porque yo tengo un niño de 16 años y de verdad que es una etapa muy difícil, en la cual estos jóvenes de ahora presentan muchas dificultades, son muy rebeldes, muy contestones y uno les habla y ya le están contestando con piedra. Lo que he ido aprendiendo acá lo he podido ir practicando con mi hijo, entonces yo le he visto, he visto el cambio en mí pero más aún se lo he visto a él, por decir algo, yo llego y le digo el nombre de él, lo llamo y ya no me dice ¡Qué?, sino señora, yo le digo que lo necesito, venga yo le digo esto y esto, bueno señora, anteriormente nunca se escuchaba esa palabra de él, él anteriormente salía, nunca pedía un permiso, ni dónde estaba, ni con quién andaba y ya ahora me dice estoy en tal parte, ya vengo no me demoro; porque él está así ahora conmigo porque él me dice que yo ya sé llamarle la atención a él de una forma diferente. Es que yo anteriormente no le sabía llamar la atención sino gritado, me daba rabia que él hiciera esas cosas así, ya ahora yo me siento a conversar con él, que es diferente un diálogo a un grito, entonces yo pienso a los dos nos ha servido mucho de verdad, que yo me siento muy contenta por esto".

 

Nivel personal: Reconocen la historia personal se hace el primer paso de aceptarla y verla de manera diferente no trágica, se reconoce los errores, se aceptan como parte de cada persona, descubren los valores y potencialidades que poseen y como los pueden poner al servicio de los demás.
" Descubrí muchas cosas en las que soy bueno y antes no me había dado cuenta"

 

Nivel comunitario: Se aprendió a respetar más a los demás, a entenderlos y saber que también sufren. A nivel general los beneficiarios están de acuerdo en que el proceso de perdón y reconciliación favorece la convivencia barrial ya que ésta no es posible si no se trascienden las ofensas y no reconoce él valor de los demás.


" Aprendí a convivir en armonía, comprender y entender a los demás"
"Fue tan bueno esto aquí que lo que aprendí se lo enseñaba a otros, entonces yo le enseño a ella lo que yo sé y ella me enseña a mí lo que ella sabe, eso es tan fácil que le estoy enseñando a ella y ella sabe pintar y me está enseñando a mí, entonces eso es como muy bueno porque es una convivencia que uno aprende mucho de las personas y sale uno más adelante" dice: Marina Pérez Ramírez


Nivel de pareja: ayudó a comprender, valorar y respetar a sus parejas a la vez que mejoró la comunicación. Beatriz Elena Rojas Hernández expresa:
"Pues a mi venir acá me hizo cambiar mucho y también hizo cambiar mucho al papá de mis hijos, pues él antes no me ayudaba pa' mis hijos pero ahora sí, y él antes me dice a mí que no falte de venir aquí a estudiar, él ha cambiado mucho".

 

La experiencia que esta alternativa puede aportar significativamente al mejoramiento de la convivencia y a alcanzar la paz y además a tener el perdón y la reconciliación como estilo de vida, ver las expresiones de los beneficiarios, sus sonrisas, sus agradecimientos, sus cambios expresados por ellos mismos es gratificante. Sus realidades tocan el corazón y llevan a aunar esfuerzos más grandes para contagiar a todos de esta propuesta, al vivir esta experiencia se encuentran testimonios únicos pero trágicos, ver a esa persona después de haber tenido un pasado doloroso con una expresión positiva, optimista, dándose cuenta que puede cambiar su presente, llena de alegría, ver que muchos se preguntaron y se encontraron entre la espada y la pared porque no sabían si hacer "el trabajito aquel" que antes no dudaban en hacer nos dice que le estamos quitando a esta guerra estúpida nuevos actores.


 

Vinculado a la red de prestadores del Servicios Público de Empleo. Autorizados por la Unidad Especial Administrativa de Servicios Público de Empleo Según Resolución N° 000303 y renovacion 000381

 


© Copyright www.fundacionapoye.org 2012 - 2014 * Todos los Derechos Reservados. Carrera 50A N° 63-16, Medellín - Colombia - Teléfono: (57) + (4) + 3 22 50 03
Hosting, diseño y desarrollo de este portal: artedinamico.net